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Novas na Prensa

Si las pruebas lo avalan, el yacimiento arqueológico de O Cabrón sería el más antiguo de la comunidad, con más de 300 mil años

El director de la excavación, Eduardo Méndez, historiador, y su equipo de arqueólogos, comenzaron en al año 2010 con pequeños sondeos, con el permiso del propietario de la viña y la colaboración del Concello de Arbo. En el año 2011 comenzaron una nueva campaña y se dieron cuenta de que el complejo era más amplio de lo que pensaban, desde el primer año de excavación han reunido ya más de 1.400 piezas, convirtiéndose así en uno de los yacimientos con más piezas por metro cuadrado y con un estado de conservación de las mismas extraordinario. Eduardo y su equipo creen que los restos se remontan al Paleolítico Inferior, pero para datar el yacimiento arqueológico es preciso un equipo de resonancia para magnética electrónica, capaz de medir la radiación del sedimento, ‘sólo hay tres laboratorios en el mundo que dispongan del mismo: Atapuerca, Francia y Australia, desgraciadamente, nosotros no disponemos de esa tecnología. De hecho, contamos con pocos recursos pero ponemos mucho empeño’. La investigación recibe una pequeña financiación del Concello de Arbo, que ayuda en la medida de sus limitadas posibilidades y mientras que ‘la Xunta sólo nos ha concedido el permiso y ya damos gracias, pese a la importancia de los hallazgos no ha aportado ningún tipo de ayuda’ explica Eduardo. El equipo señala que una vez terminadas las campañas, esperan que el complejo sea preservado y abierto al público como museo.

O Cabrón na CRTVG.

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http://www.crtvg.es/tvg/a-carta/telexornal-mediodia-fds-381792

¿Es el yacimiento de Arbo uno de los más antiguos de España?

Arranca la tercera campaña, que incluye la datación absoluta de los restos paleolíticos y podrían retrasar sus fechas hasta los 500.000 años

Escrito por:

La Voz
Vigo                 13 de julio de 2012                18:35GMT
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El yacimiento arqueológico de Arbo podría ser uno de los más antiguos de España. Comprobarlo es parte del objetivo de la tercera campaña de trabajos en la zona de O Cabrón que se realizan por parte del Instituto de Estudos Miñoranos. Los restos, que están valorados en unos 300.000 años de antigüedad, podrían superar los 500.000 cuando finalicen las pruebas de Resonancia Paramagnética Electrónica que prevén este año. Estos trabajos arrojarían una datación absoluta de los instrumentos encontrados, que de confirmarse podría ubicar el yacimiento de O Cabrón entre los más antiguos de la pensínsula ibérica.

Los trabajos se dearrollan en los laboratorios de Geocronología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos y son financiados gracias a la ayuda del Concello de Arbo.

En paralelo a estas investigaciones, los voluntarios bajo la dirección del arqueólogo Eduardo Méndez Quintas se desarrollarán durante diez días en el municipio. Se realizarán trabajos de excavación en los diferentes niveles de ocupación del terreno. El espacio fue ya excavado con anterioridad y arrojó inicialmente piezas más antiguas. «Todo parece indicar que estamos una ocupación recurrente del este lugar por parte de grupos diferente un mismo tipo de homínido, homo heildelbergensis o homo neanderthal arcaicos», explica Méndez Quintas.

Otro de los objetivos es recuperar un mayor grupo de materiales arqueológicos para ampliar los conocimientos de las habilidades motrices y cognitivas de estos grupos humanos. Como en los años anteriores, también se desarrollarán actividades de divulgación de forma paralela como jornadas de puertas abiertas, experiencias de elaboración o uso de artefactos y conferencias.

CONDADO – PARADANTA

Un grupo de arqueólogos trabaja por tercer año en el yacimiento de O Cabrón, en Arbo

Arqueólogos del Instituto de Estudos Miñoranos trabajando en O Cabrón, en Arbo.  // FdV

Arqueólogos del Instituto de Estudos Miñoranos trabajando en O Cabrón, en Arbo.  // FdV

VERÓNICA PALLEIRO – ARBOLos arqueólogos han vuelto por tercer año consecutivo al yacimiento más antiguo de los conocidos en Galicia, el de O Cabrón, en Arbo. Perteneciente al Paleolítico Antiguo, puede tener más de 300.000 años y es el que presenta unas mejores condiciones de conservación. Despierta especial interés porque en él se han encontrado huellas del que sería el primer homínido que vivió en Galicia. Durante más de una semana, un grupo de arqueólogos colaboradores de la sección de Etnografía y Arqueología del Instituto de Estudos Miñoranos (IEM), bajo la dirección de Eduardo Méndez, ejecuta trabajos de excavación en los diferentes niveles de ocupación de este yacimiento. Su meta de este verano es excavar en extensión uno de los niveles que ofrece mejor y mayor concentración de materiales arqueológicos. En campañas anteriores ya fue excavado parcialmente y, el estudio de los materiales recuperados en su interior, muestra notables diferencias tecnológicas con respecto a otros niveles del yacimiento, teóricamente más antiguos. Todo parece indicar que se trata de una ocupación recurrente de este lugar por parte de grupos diferentes de un mismo tipo de homínido que desarrollaron actividades como talla de herramientas de piedra, consumo de animales o vegetales, entre otras. Para el gobierno de Arbo, “esta excavación tiene mucho interés porque se combina con otros recursos arqueológicos existentes en nuestro municipio, convirtiéndose en un factor de atracción de visitantes y turistas”. Por este motivo, el próximo sábado por la mañana se realizarán visitas guiadas al yacimiento y, por la tarde, tendrá lugar una conferencia explicativa en el Centro de Interpretación do Viño e da Lamprea (Arabo).

Tras la huella de nuestros ancestros

Escrito por J. A. Otero Ricart el 8/21/11 • En la Categoría El Domingo

Un error de datación del yacimiento porriñés de As Gándaras de Budiño, en los años 60, extendió la falsa idea de que los asentamientos humanos en Galicia fueron muy posteriores a los de otras zonas de la península Ibérica. Los últimos hallazgos arqueológicos, sin embargo, avalan la hipótesis de que nuestros primeros antepasados llegaron al noroeste hace casi un millón de años procedentes de la costa sur y que se adentraron en nuestra región siguiendo el curso del río Miño.

Excavación en el yacimiento de Cova Eirós | LA OPINIÓN

Las excavaciones que se realizaron la semana pasada en el yacimiento de O Cabrón (Arbo) y las que se están llevando a cabo estos días en Cova Eirós (Triacastela) podrían aportar nuevas pistas para conocer la antigüedad y la forma de vida de los primeros homínidos que poblaron la geografía gallega. El yacimiento de As Gándaras de Budiño se excavó en los años 60, y posteriormente en otras dos ocasiones. El problema fue que se utilizaron métodos de datación por el carbono 14, un método que solo sirve para datar yacimientos que tienen como máximo 40.000 años de antigüedad. Con ese error se fijó la datación en hace 26.000 años, y así llegó a publicarse en medios científicos de cierta trascendencia en los años 70, lo que suponía un retraso importante de los asentamientos en Galicia con respecto a otras zonas de España. Las nuevas investigaciones geológicas sitúan como mínimo en los 200.000 años los restos líticos encontrados en la zona. “En mi opinión, la colonización de Galicia se realizó por vía costera. Por lo que sabemos, la primera colonización de la península Ibérica se hizo hace un millón de años por el estrecho de Gibraltar, y la forma de comunicarse más fácil y más viable por el resto de la península era bordeando la costa, accediendo al interior por los grandes ríos”, apunta Eduardo Méndez Quintas, director de la sección de Arqueología del Instituto de Estudios Miñoranos y responsable de la excavación de Arbo. “Pienso que el primer poblamiento de Galicia —añade— se realizó hace un millón de años subiendo por la costa portuguesa y después avanzando hacia el interior por el río Miño. En principio, los yacimientos más antiguos estarían asociados a la cuenca del Miño”.

Homo Heidelbergensis | LA OPINIÓN

Otras hipótesis plantean la posibilidad de que los primeros pobladores del noroeste peninsular llegasen desde la zona cantábrica o bien desde la Meseta. En el yacimiento de Louselas (Ribadeo), con una antigüedad de unos 300.000 años, se han encontrado materiales encuadrados en el Achelense antiguo medio. La finca de Arbo presenta una característica poco frecuente en los yacimientos gallegos, y es que está muy bien conservado, “porque los materiales se encuentran en posición primaria; es decir, que los encontramos más o menos como los dejaron sus primitivos habitantes. No es normal encontrar un yacimiento paleolítico de estas características, no sólo en Galicia sino en toda la península ibérica, porque ofrece grandes posibilidades de investigación”, explica Eduardo Méndez. A lo largo de este año esperan realizar los muestreos oportunos para hacer una datación fiable. De todas formas, teniendo en cuenta una serie de trabajos realizados por geólogos holandeses, que han datado de forma absoluta determinadas terrazas del río Miño, se sabe ya que el yacimiento de Arbo tiene una edad mínima de 200.000 años. De hecho, en la zona de Goián se han datado terrazas con más antigüedad, alcanzando el medio millón de años. Por lo tanto, el yacimiento hay que situarlo entre los 200.000 y los 500.000 años. Un yacimiento único “Estamos hablando del yacimiento mejor conservado de Galicia —añade el arqueólogo del Instituto de Estudios Miñoranos—. De esta época aparecen materiales en otras zonas de Galicia, pero en nuestro caso no han sido arrastrados, como en otros lugares. Todos los materiales que hemos encontrado fueron tallados en esa zona, porque hemos encontrado los desperdicios que se producían al tallar los bifaces. Es el único yacimiento de la península Ibérica que guarda esta disposición”. Las excavaciones las iniciaron el verano pasado, y hace una semana realizaron una nueva campaña de 12 días completos, lo que les ha permitido excavar en total 30 metros cuadrados, “y en esa extensión hemos documentado nada menos que 1.300 piezas, entre herramientas configuradas y fragmentos de piedras”, comenta Eduardo Méndez. Los trabajos, en los que participaron ocho personas, están patrocinados por el Instituto de Estudios Miñoranos, y han sido posibles gracias a un convenio con el Concello de Arbo y a la colaboración de la Universidad de Vigo; también han contado con el asesoramiento de los investigadores Alfredo Pérez González y Manuel Santonja, del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana.

Gráfico de los primeros asentamientos humanos en Galicia | LA OPINIÓN

Tanto el yacimiento de la finca de O Cabrón, como el de Portomaior, en As Neves, donde se han encontrado los bifaces más grandes del continente europeo, sitúan la presencia de homínidos en la cuenca del Miño en torno a hace medio millón de años e incluso más atrás. “Controlamos un yacimiento situado en Salvaterra —explica Eduardo Méndez— al que atribuimos una fecha mínima de medio millón de años, pero que podría llegar a los 800.000 años, de acuerdo con unas recientes investigaciones de geólogos holandeses, lo que lo convertiría en el yacimiento más antiguo de Galicia”. Si los yacimientos más antiguos se encuentran en la cuenca del Miño, los restos humanos con una mayor antigüedad han sido hallados en una sima de O Courel. Los huesos fueron localizados por un equipo del Instituto Universitario de Geología de A Coruña, en colaboración con el club de espeleología Mauxo de Vigo, y tienen entre 8.000 y 10.000 años. Uno de los problemas con los que se encuentran los paleontólogos gallegos es la ausencia de restos orgánicos por la acidez característica de la mayor parte del territorio de nuestra comunidad, por eso los restos humanos más antiguos habría que buscarlos en cuevas calizas situadas en Lugo, como las que se están investigando en Becerreá y Triacastela. “Hasta el momento hemos encontrado restos humanos en algunas cuevas, pero son de prehistoria reciente, de hace 4.000-4.500 años”, afirma el arqueólogo Arturo de Lombera, que codirige los trabajos de esa zona junto con Xosé Pedro Rodríguez. De Lombera no descarta encontrar otros más antiguos en Cova Eirós: “Nunca se descarta y es probable que en alguna cavidad gallega aparezcan restos de homo sapiens o neandertales. Tarde o temprano se encontrarán, la cuestión es buscarlos. En caso de encontrarse, insisto, lo más probable es hacerlo en las cuevas orientales. El suelo en Galicia es muy ácido, por lo que la materia orgánica, sobre todo los huesos, desaparecen muy pronto. En cambio en las zonas calizas, como las cuevas, el ambiente no es tan ácido, y la materia orgánica se conserva mejor. De aparecer, lo más fácil es encontrarlos en sistemas calizos de la franja oriental de Galicia”. Paleolítico Inferior Aunque no haya restos humanos, lo que nadie pone en duda es que en el curso medio y bajo del Miño se da el mayor desarrollo de terrazas del Paleolítico Inferior y es la zona donde se ha localizado un mayor número de instrumentos líticos. En la zona de Monforte, donde también se han encontrado yacimientos, existe el problema de que al no haberse realizado allí grandes obras no se ha profundizado en las terrazas fluviales. “En el Miño, por ejemplo, el trabajo de extracción de áridos ha permitido acceder a todos los depósitos”, comenta Eduardo Méndez. Y es que, como señala también Matilde González, doctora en Prehistoria y Arqueología por la USC, paradójicamente los estudios arqueológicos han sido favorecidos en parte “por las obras que se han realizado en el territorio gallego, como autovías, oleoductos o gasoductos, que permiten inspeccionar todo tipo de terrenos”.

Trabajos de excavación en el yacimiento de Cova Eirós | LA OPINIÓN

Respecto a las hipótesis sobre cómo y cuando llegaron los primeros habitantes del noroeste peninsular, Matilde González prefiere mostrarse cauta, porque además de los encontrados en el Baixo Miño, “hay yacimientos del Paleolítico inferior en Ourense que están sin estudiar, y que podrían aportar nuevos datos, sin olvidar las investigaciones que se llevan a cabo en cuevas calizas de Lugo”. Por ese motivo, la arqueóloga gallega apunta que lo importante es “estudiar cada vez mejor los yacimientos, y cuantos más datos tengamos, mejor, aunque eso suponga replantear viejas hipótesis”. Y en esa fase de investigación se encuentra desde este miércoles el equipo de arqueólogos que dirige Arturo de Lombera en Cova Eirós, una cavidad caliza situada en la localidad lucense de Triacastela. “Por las dataciones que tenemos —explica—, los restos más antiguos son de hace 118.000 años, del Paleolítico Medio antiguo, una datación muy antigua para lo que es el Cantábrico”. En Galicia hay yacimientos que se supone que son anteriores en el tiempo, los achelenses, propios de la depresión de Monforte de Lemos o As Gándaras de Budiño, que pueden estar entre los 350.000 y los 300.000 años, lo que sucede es que falta todavía una datación absoluta de los mismos. Hay una datación relativa, que procede de comparar diversos yacimientos, pero sin una certeza absoluta. En Cova Eirós se han encontrado restos de animales ya desaparecidos, pero además se trata de un lugar privilegiado para la investigación porque cubre un período de tiempo muy amplio, de unos 120.000 años. Abarca niveles de ocupación de diversas épocas: Paleolítico Medio, Paleolítico Superior inicial y Paleolítico Superior final, lo que constituye una secuencia única en Galicia. Neandertales y sapiens “Normalmente, en los yacimientos gallegos encontramos lugares de ocupación de una misma época —explica Arturo de Lombera—; en cambio en Eirós tenemos varios momentos de diferentes épocas y de diferentes homínidos. Supone una gran ventaja, porque nos permite estudiar en un mismo entorno cómo vivían especies de homínidos diferentes, en periodos culturales diferentes; podemos comparar la tecnología, las áreas de captación, de explotación de un territorio, las estrategias de subsistencia, de caza… de los neandertales, que vivieron hace 90.000 años, con las de los sapiens, que vivían hace 30.000 o 26.000 años. Nos permite realizar una comparación directa en un mismo yacimiento y comparar también la evolución del los neandertales a los sapiens”. En las cuevas de Triacastela y Becerreá se han encontrado restos de los animales que cazaban y comían sus habitantes, y también restos de osos de las cavernas y otros animales ya extinguidos como el rinoceronte lanudo o el león de las cavernas. También se han hallado restos de rebecos, corzos, ciervos, grandes bisontes, caballos… Las características de Cova Eirós permiten también estudias la evolución del paisaje y la fauna que habitaba la zona en las diferentes épocas.

Voluntarios en el yacimiento paleolítico de O Cabrón | LA OPINIÓN

El equipo que coordina el arqueólogo Arturo de Lombera ha retomado este pasado miércoles los trabajos en Cova Eirós, en Triacastela. Hasta el momento han investigado una superficie de 11 metros cuadrados, y en esta nueva fase esperan duplicar esa superficie y llegar a los 20 m2. Los trabajos se prolongarán durante cuatro semanas y en ellos participarán unas 14 personas, entre arqueólogos y estudiantes de la Universidad de Santiago. “El año pasado —comenta el coordinador— hicimos un sondeo con georradar que nos dio la profundidad de sedimentos que hay en la cueva: 3 metros y medio. Y nosotros hemos bajado hasta la fecha 1,40 metros, por lo que sabemos que nos quedan dos metros por excavar. Si realmente nos quedan dos metros de sedimento y ahora tenemos 118.000 años, es probable que encontremos sedimentos mucho más antiguos, que puedan llegar a los 200.000 años”. El arqueólogo del CSIC Xurxo Ayán destaca el impulso que se ha dado en la investigación paleolítica en Galicia en los dos últimos años. Además del Grupo de Estudios de Prehistoria del Noroeste de la Universidad de Santiago de Compostela, que dirige Ramón Fábregas, con Arturo de Lombera como el máximo especialista en la actualidad; y del equipo de arqueología del Instituto de Estudios Miñoranos, con Eduardo Méndez como responsable, destaca también los trabajos que realiza el Museo de Arqueoloxía e Pehistoria de Vilalba en la Serra do Xistral.

Fue firmado entre el Concello de Arbo y el Instituto de Estudios Miñoranos
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Redacción – Arbo – 18-07-2011

El alcalde de Arbo, Xabier Simón, y el director del Instituto de Estudios Miñoranos (IEM), Carlos Méixome, firmaron el sábado en el salón de plenos de la casa del Concello de Arbo un convenio de colaboración para iniciar una segunda fase de excavación e investigación del importante yacimiento paleolítico situado en la finca de O Cabrón, en el municipio de Arbo, así como realizar una serie de actividades de divulgación de los resultados.

Momento de la firma del convenio entre miembros del Instituto de Estudios Miñoranos y el Concello de Arbo.

En la próxima semana un equipo de ocho arqueólogos del Instituto de Estudios Miñoranos iniciará esta segunda fase de excavaciones con la apertura de cuatro nuevas catas que ampliarán substancialmente la superficie excavada el pasado verano que alcanzó unos resultados espectaculares. Los investigadores consideran que esta segunda etapa puede aportar nuevos datos para conocer los primeros pobladores de Galicia.
El Concello de Arbo aportará la cantidad de mil euros para sufragar los gastos de transporte y manutención de los arqueólogos voluntarios del Instituto de Estudios Miñoranos. El convenio abre las puertas a futuras acciones conjuntas entre el IEM y el Concello. De forma inmediata contempla la realización de dos jornadas de puertas abiertas a fin de que los vecinos y vecinas de este municipio de O Condado, o de otras personas interesadas, pueda no sólo conocer los trabajos arqueológicos sino también recibir las explicaciones de los investigadores sobre los hallazgos. Asi mismo, al finalizar esta nueva fase de investigación se celebrará, en el Museo do Viño de Arbo, una conferencia para dar cuenta de los resultados. Posteriormente se realizará una exposición sobre los trabajos arqueológicos y sus resultados, y se elaborará unidades didácticas para los distintos niveles educativas. En la rueda de prensa estuvieron también presentes la concejal de Cultura de Arbo, Paula Lima Casas, y el investigador Eduardo Méndez Quintas que expresaron su agradecimiento tanto al propietario de los terrenos que facilitó en todo momento la labor de los investigadores como al prospector arqueológico Manuel Ledo que descubrió el yacimiento.
El alcalde de Arbo señaló la importancia de este convenio para conocer los tiempos más pasados tanto en el municipio como en el noroeste peninsular y mostró la disposición del gobierno municipal a facilitar e impulsar los trabajos arqueológicos que permitan no sólo destacar la particularidad de Arbo sino también abrir nuevos caminos de actividad económica.

COMIENZA UNA NUEVA EXCAVACIÓN DEL YACIMIENTO PALEOLÍTICO DE ARBO.

Ocho arqueólogos voluntarios del Instituto de Estudos Miñoranos iniciarán esta semana una segunda fase de excavaciones del yacimiento paleolítico de O Cabrón, en una finca privada destinada a viñedo en Arbo.

Una pequeña extensión fue excavada el verano pasado por el citado colectivo. Los arqueólogos concluyeron que se trata del yacimiento más importante de Galicia. Lo datan en la época achelense, en el Paleolítico inferior (sobre 250.000 años de antigüedad). Los materiales que encontraron, 120 piezas bien conservadas, se hallaban justo en el lugar que los dejaron los ocupantes del poblado, lo que permitió avanzar conclusiones sobre el uso del yacimiento.

El Instituto de Estudos Miñoranos y el alcalde de Arbo firmaron ayer un convenio de colaboración para llevar adelante esta segunda fase de excavaciones. El Concello aportará mil euros para costear el transporte y la comida de los arqueólogos. El instituto organizará dos jornadas de puertas abiertas y, una vez finalizada la campaña, dará cuenta de los hallazgos y las conclusiones.

Localizan restos de tres etapas del Paleolítico en el yacimiento Arbo

Localizan restos de tres etapas del Paleolítico en el yacimiento Arbo

En el año pasado se localizaron unas 600 piezas en Arbo.

El área de O Cabrón es única por reunir armas de varias ocupaciones

Autor:
L.Míguez
Localidad:
arbo / la voz
Fecha de publicación:
4/9/2011

Pesca y buenas vistas junto al Miño. Arbo ya era un lugar idóneo para residir en la época del Paleolítico, por eso hasta tres generaciones distintas ocuparon la zona conocida como de O Cabrón, según las últimas investigaciones del Instituto de Estudios Miñoranos.

El responsable de las excavaciones que se realizaron el pasado mes de julio, Eduardo Méndez, asegura que aún estudian el período exacto de los tres episodios de ocupación localizados. Entre ellos pueden mediar cientos de años, pero todos ellos se corresponden a la misma cultura tecnológica, conocida como achelense. «El último episodio de ocupación es muy rico en materiales, en solo un metro cuadrado localizamos más de 160 piezas, por lo que en septiembre esperamos volver a realizar un levantamiento topográfico», apunta el experto.

La confirmación de los distintos niveles ha convertido el yacimiento de Arbo en único, puesto que lo habitual suele ser un solo nivel y en muy mal estado de conservación. En este caso, además de encontrarse todos los útiles en su espacio original, la mayoría de las piezas presentan buen aspecto.

«No está muy claro si esta nueva zona es más reciente, porque cuando el propietario compró los terrenos hubo movimientos de tierra y nos falta un perfil para que nos guíe. Esperamos tenerlo con los cortes que hagamos en la nueva expedición», aseguran desde el Instituto de Estudios Miñoranos.

En paralelo a esta novedad, los estudios se centran también en la datación de las piezas. Según una investigación sobre geología en el entorno del río Miño, los objetos estarían datados entre el 500.000 y el 200.000 a. C. Esta nueva catalogación podría colocar a Arbo como el lugar originario de los primeros restos localizados, puesto que rondarían la misma época que los de Portomaior, en As Neves, un yacimiento aún por excavar.

Con todos estos argumentos en la mano, los arqueólogos están dispuestos a colaborar con el actual gobierno municipal para dar mayor impulso al importante hallazgo. Por eso se baraja el realizar nuevas jornadas, como las realizadas en el museo Arabo para todos los vecinos interesados, en la que se pudieron ver parte de los instrumentos de lucha y conocer de forma práctica la fabricación de algunos de ellos.

La intención a largo plazo es hacer una muestra permanente, bien en las instalaciones del actual museo del vino y la lamprea, bien en otras adecuadas a este uso, con lo que se podría potenciar el turismo cultural en la comarca de A Paradanta.

Los arqueólogos esperan analizar las hachas de As Neves el próximo verano

Fecha de publicación:
4/9/2011

El pasado de los gallegos no se queda solo en Arbo. Las riberas del Miño son una fuente inagotable de restos en las que el Instituto de Estudios Miñoranos pretende introducirse. De hecho, ya tiene los deberes puestos para el próximo verano: realizar una tercera excavación en el municipio de A Paradanta y afrontar el trabajo en el de Portamaior. Este último caso es uno de los más importantes de la comunidad porque se trata del mayor yacimiento de hachas de gran tamaño de Europa. Pese a que la mayoría rondan los quince centímetros, en el caso de las cien piezas localizadas en la comarca de O Condado las bifaces superan los 30.

Fueron localizadas por casualidad en el 2006 cuando se realizaban movimientos de tierra para realizar mejoras en la estación de ferrocarril. Manuel Ledo dio entonces la voz de alarma entre los arqueólogos para que no se expoliaran los restos.

Después de muchas quejas, el departamento de Patrimonio autorizó la retirada de material que se había descubierto para poder ponerlo a salvo de los expoliadores.

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana aportará la tecnología más avanzada de Europa para analizar el yacimiento paleolítico de O Cabrón, el más antiguo de la comunidad

La densidad de las piezas es muy intensa en O Cabrón.  // IEM

NELI PILLADO – GONDOMAR Galicia contará con información detallada sobre sus primeros pobladores en unos meses. La tecnología más avanzada de Europa analizará el yacimiento paleolítico más antiguo de Galicia, el de O Cabrón, ubicado en el municipio pontevedrés de Arbo, cuya antigüedad podría situarse en torno a los 200.000 años, según los primeros estudios. Especialistas del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana la utilizarán para arrojar luz sobre quiénes habitaron en la comunidad gallega en el Paleolítico Inferior y en qué fecha lo hicieron exactamente. Dos de ellos –Alfredo Pérez González, geólogo, y Manuel Santonja, arqueólogo– presentaron ayer en Gondomar el proyecto de investigación junto con Eduardo Méndez Quintas, director de la sección de arqueología del Instituto de Estudos Miñoranos y responsable de la excavación, iniciada el año pasado. El mundo de la investigación arqueológica había asumido que el territorio galaico había quedado exento de la presencia de homínidos predecesores del Neandertal frente al resto de la península ibérica. Pero los hallazgos de Arbo cuestionan esta creencia y sitúan a Galicia al nivel de Europa en el desarrollo de la especie humana. Méndez recuerda las 700 piezas –lascas y bifaces– achelenses, similares a las encontradas en el conocido yacimiento de Gran Dolina, en Atapuerca, que determinan que el de Arbo se corresponde con el Paleolítico Inferior. La presencia del río Miño junto al hallazgo ha destruido cualquier resto orgánico, por lo que la investigación se centrará en los útiles pétreos y en su contexto geológico. Los análisis resultarán fiables, asegura Méndez, porque las hachas se encontraban colocadas en su disposición original. Alfredo Pérez González será el encargado de utilizar técnicas punteras en el continente europeo como la luminiscencia, la resonancia paramagnética electrónica o el paleomagnetismo o magnetoestatigrafía, que permite poner fecha a elementos de hasta dos millones de años. Hasta hace poco, se empleaba el carbono 14, que solo podía remontarse a unos 50.000 años, cuestión por la que se alimentó aquella falsa creencia de que la comunidad gallega nunca albergó restos tan antiguos. Manuel Santonja incidió precisamente en esta teoría ya obsoleta. “Se creía que mientras el homo sapiens pintaba en Altamira, existía en Galicia una especia más primitiva que tallaba la piedra. Ahora sabemos que no ha sido así y nos damos cuenta que los pobladores de Galicia tienen la misma cronología que en el resto de la península. También queda claro que la tecnología achelense, procedente de África no solo se implantó en el sur de Europa, sino que llegó a Galicia y que esta comunidad también formaba parte de ese mundo hace entre 500.000 y 120.000 años?, concluyó.

El yacimiento de Arbo data en 300.000 años la presencia humana

Confirman que los hallazgos líticos fueron manufacturados por homínidos mucho antes de lo que se calculaba en principio
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REDACCIÓN – gondomar – 30-04-2011

Los viñedos de la finca ‘O Cabrón’, situada en las riberas del río Miño, en el Ayuntamiento de Arbo, custodian un tesoro arqueológico. Se trata de un conjunto de industrias líticas, manufacturadas por homínidos antecesores del homo sapiens y que a los ojos de los especialistas provocan una modificación sustancial en las estimaciones científicas que databan en no más de 100 mil años la presencia humana en Galicia.

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–>Eduardo Méndez Quintas, director de la sección arqueológica del Instituto de Estudos Miñoranos (IEM), informó ayer de que las primeras valoraciones realizadas por un equipo multidisciplinar datan la antigüedad del yacimiento en aproximadamente 300.000 años. El anuncio viene avalado por el experto en Paleolítico antiguo Manuel Santonja, doctor en arqueología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) de Burgos y el geólogo Alfredo Pérez-González, vicedirector de la misma institución, que viajaron a Arbo para realizar estudios de campo. De conseguirse los fondos necesarios, unos 3.000 euros ya comprometidos por la Xunta de Galicia, un análisis de resonancia paramagnética permitirá datar con mayor exactitud la antigüedad de las piezas ‘O Cabrón’. Además de confirmar la presencia de homínidos en la zona, los investigadores pudieron informar que el río Miño, por aquellos años, se encontraba 40 metros más arriba de su actual cauce. Una variación que permite intuir un paisaje muy diferente del que presenta la actual frontera luso española. Las características ácidas del suelo gallego hacen casi imposible la conservación de restos óseos. Pero los investigadores confían en que la buena conservación de las piezas líticas, prácticamente en la misma posición en que las fueron abandonadas por sus antiguos dueños, y los conocimientos del mismo período en el resto de la península, permitirán recrear con mayor exactitud el entorno natural y cultural en que vivieron estos primeros habitantes de Galicia.
Desde junio de 2010 el IEM viene investigando las características de este yacimiento junto a un equipo multidisciplinario que cuenta con el asesoramiento del Cenieh y la colaboración de la Universidad de Vigo. Este verano comenzará la segunda etapa de excavaciones, que contará con la participación de de entre 8 y 10 voluntarios que participarán de los trabajos. De momento, el yacimiento está huérfano de respaldo económico por parte de las administraciones públicas, y los gastos son costeados del bolsillo de los propios investigadores.

El primer gallego era de Arbo

Estudos Miñoranos acaba su segunda excavación a orillas del Miño con la localización de más de cien herramientas del Homo Heidelbergensis, que habitó la zona en el Paleolítico

08:00

El equipo de arqueólogos trabaja en el yacimiento de Arbo.  // D.P.

El equipo de arqueólogos trabaja en el yacimiento de Arbo.  // D.P.

SARA VILA  ARBO Piedras que para otros pasarían desapercibidas son para los arqueólogos del Instituto de Estudos Miñoranos verdaderas joyas que revelan datos del pasado. Bañados por el Miño, afloran estos días los tesoros de otro tiempo, en el que los primeros gallegos se fueron asentando en territorios fértiles, como las orillas del Miño en su último tramo. Ahora un equipo de ocho arqueólogos buscan en Arbo las huellas del primer ser humano que pisó Galicia. Se trata de un conjunto herramientas del Paleolítico Inferior con entre 250.000 y 500.000 años de antigüedad que, por iniciativa del Instituto de Estudos Miñoranos, se están recuperando para su estudio. Los recursos son muy limitados y la datación de las herramientas encontradas es difícil cuando el presupuesto es poco. Sin embargo, el yacimiento de O Cabrón, en Arbo, puede ser uno de los lugares de habitación humana más antiguos y mejor conservados del noroeste peninsular. En julio del año pasado se realizó una primera excavación en la que se encontraron 740 piezas. Un año después, en una segunda excavación que terminó ayer se sacaron en torno a 400 piedras talladas según la tecnología achelense. El ayuntamiento de Arbo financió esta iniciativa con 1.000 euros para sufragar los gastos de transporte y manutención de los arqueólogos voluntarios. Además también cuentan con la colaboración de la Universidade de Vigo y con el Centro Nacional de Evolución Humana de Burgos.
El terreno en el que se encuentran los restos está a pocos metros del cauce del Miño, y los arqueólogos aseguran que por allí pasaba un pequeño arroyo que desembocaba en él. Allí estaría instalada una comunidad de Homo Heidelbergensis, que habitó la zona por entonces. Los arqueólogos organizaron diversas jornadas de puertas abiertas para explicar a los vecinos como vivían los arbenses hace casi  medio millón de años. El sábado también se celebró una charla en el Museo do Viño de Arbo en la que participó el alcalde del municipio, Xavier Simón.

“El yacimiento de Arbo es el más importante del Paleolítico inferior de Galicia”

El coordinador destaca su antigüedad, 250.000 años, y la situación original del material hallado

06:30

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El paleontólogo Eduardo Méndez muestra uno de los últiles hallados en Arbo.  // Joaquín Cardoso

El paleontólogo Eduardo Méndez muestra uno de los últiles hallados en Arbo.  // Joaquín Cardoso

ÁGATHA DE SANTOS – VIGO ´ Eduardo Méndez, director de la sección de Prehistoria y Arqueología del Instituto de Estudios Miñoranos de Gondomar y coordinador de las excavaciones del yacimiento del Paleolítico inferior de Arbo (Pontevedra) calcula, por el material hallado, que éste tiene 250.000 años de antigüedad, lo que le convierte en el más antiguo de Galicia. Méndez, que iniciará la segunda etapa de las excavaciones en septiembre, añade que el yacimiento arbense presenta además la particularidad de que los útiles hallados se encuentran en su situación original, lo que les permitirá extraer información inédita sobre este periodo. La excavación del yacimiento, contemporáneo al de Gran Dolina, en Atapuerca, cuenta con la colaboración técnica de la Universidad de Vigo y el asesoramiento científico del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana  (CENIEH) de Burgos. –¿Cuál es la importancia de este yacimiento? –De momento, solo hemos hecho un tanteo, pero según lo hallado hasta la fecha, podemos afirmar que a día de hoy, se trata del yacimiento del Paleolítico inferior más importante de Galicia que se conozca. El resto se puede contar con los dedos de una mano. A espera de que tengamos la fecha absoluta que nos darán las pruebas de Luminiscencia Opticamente Simulada (OSL) que realizará el CENIEH, calculamos que su antigüedad es de 250.000 años. Jugamos con una ventaja, y es que con el material encontrado podemos ya extraer conclusiones, ya que la industria lítica hallada: bifaces –un hacha– y lascas son característicos de una época: la achelense, lo que nos permite una aproximación a su antigüedad. No sabemos si aparecerán yacimientos más antiguos, pero creemos que estamos en el techo máximo de ocupación humana. –¿Presenta alguna peculiaridad? –La diferencia más significativa es que el material hallado se encuentra en situación primaria, es decir, en la original, tal y como lo dejaron sus ocupantes. –¿Qué aporta la situación del material al estudio de esta época? –El hecho de no haber hallado el material desplazado, sino en su posición original nos permite saber el patronaje de uso del yacimiento. Además, da pie para hablar del Paleolítico inferior en Galicia, que prácticamente nunca se había tocado. –¿Por qué? –Esto entronca con la tradición arqueológica en Galicia, más centrada en los castros y los petroglifos. Se entendía que el Paleolítico quedaba a desmano. Hoy nos hemos dado cuenta de que la ocupación paleolítica en Galicia es comparable a la del resto de la Península Ibérica. –¿Antes no se consideraba así? –No. En los años sesenta, se excavó en las Gándaras de Budiño (O Porriño), en una campaña que dirigió el paleontólogo Emiliano Aguirre, que después codirigiría Atapuerca, pero entonces las técnicas eran muy limitadas. Se sometió el material hallado al Carbono 14, que ahora sabemos que no data más allá de los 50.000 años, y se obtuvieron fechas muy recientes (entre 26.000 y 16.000). Esto dio pie a que la literatura científica asentara el atraso secular de Galicia ya desde el Paleolítico, afirmación radicamente falsa porque el nivel es el mismo que en el resto de Europa. –Dice que de momento únicamente han realizado un tanteo. ¿En qué consistirán los trabajos de septiembre? –A finales de junio excavamos cuatro metros cuadrados para ver la extensión del yacimiento, que es bastante grande, y hallamos unas 120 piezas tanto pequeñas como de dos kilos de peso, que se encuentran entre las mejores de Galicia por su conservación, lo que puede convertir este yacimiento en una referencia obligada en la Península Ibérica. Ahora vamos a ampliar la excavación otros cinco metros para poder documentarlo mejor. Si continuamos con la densidad de material encontrado hasta ahora, podríamos reunir otras 300 piezas y por el importante estado de conservación del sitio, puede que nos encontremos con más sorpresas de las esperadas. –¿Qué sorpresas? –Previsiblemente el análisis de los filos de los últiles nos permitirá saber para qué eran empleados: para cortar madera, vegetales, hueso… –¿Qué ha hecho que el yacimiento se haya preservado en tan buenas condiciones? –Es una consecuencia geológica:el yacimiento está situado en una terraza superior del río Miño. El depósito de limos (material algo más grueso que la arzilla) se ha depositado en un medio donde el Miño ha aportado agua constantemente, pero sin gran intensidad. Esto ha permitido que la zona quedara sellada sin alteración, algo inédito en Galicia. –¿Cómo se descubrió el yacimiento? –Un colaborador del Instituto de Estudios Miñoranos, Manuel Ledo, nos comentó que en la zona de Arbo estaban apareciendo materiales. Fuimos y comprobamos que había material tallado en depósito geológico y suceptible de ser excavado. Solicitamos el pertinente permiso de la Dirección Xeral de Patrimonio y comenzamos las excavaciones. El yacimiento está en unos viñedos y gracias a la sensibilidad del dueño, algo que no siempre encontramos, ha sido posible la excavación.

Yacimiento paleolítico inferior de O Cabrón

22-08-2010

Excavaciones en el yacimiento paleolítico inferior de O Cabrón, en Arbo.

Un secreto en el Miño

Arqueólogos descubren un yacimiento de 250.000 años de antigüedad en una terraza fluvial de Arbo

Eso de que la vida nace donde hay agua está cada vez más claro y cristalino para los arqueólogos gallegos. Quienes se dedican a recomponer el puzzle gigantesco que es nuestra historia como especie que vive en sociedad y que se relaciona con su entorno saben, desde la irrupción de la arqueología moderna, de la importancia de la cuenca del río Miño, sobre todo en su curso bajo, desde tierras orensanas hasta su desembocadura en A Guarda, como uno de los lugares predilectos para los primeros pobladores de este pedazo de tierra.

Desde los años 60, diversas campañas se lanzaron a descubrir los orígenes certeros de unos asentamientos intuidos, localizados y después conocidos. Se produjeron hallazgos que parecían deslumbrantes y que, sin embargo, vistos a la luz de los paradigmas científicos se quedaban en un puñado de imágenes borrosas. O faltaban los medios para la certificación o fallaba el estado de conservación de los yacimientos, en su mayoría, arrasados por la erosión o modificados e incluso esquilmados por la mano del hombre.

El propietario de unos viñedos avisó a los investigadores al dar con los restos
El hallazgo proporciona una información “inédita” en Galicia

Un grupo de arqueólogos pertenecientes al Instituto de Estudos Miñoranos (IEM) parece haber encontrado un buen cristal de aumento para observar nuestra prehistoria más lejana. La lupa estaba escondida a varios metros bajo tierra, arrullada por las corrientes miñotas que en esta zona, entre Galicia y Portugal, alientan albariños suaves como sus acentos.

Removiendo tierras en una plantación de viñedos, precisamente, el propietario de unos terrenos elevados a unos cuarenta metros de altura sobre el nivel del río Miño, en el lugar conocido como O Cabrón, ubicado en el municipio de Arbo, encontró algo que le llamó la atención. A simple vista podría parecer otro montón de piedras más, de los muchos que aparecen en las tareas agrícolas. Pero había algo diferente en ellas, ciertas formas, cierta colocación. Con buen criterio, avisó a los arqueólogos.

El experto en materiales arqueológicos Manuel Ledo fue el primer investigador que tuvo contacto directo con el hallazgo. Enseguida se percató de la magnitud de lo que tenía entre manos y trasladó sus impresiones al IEM, agrupación con la que colabora habitualmente. Con el permiso pertinente de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura, el grupo de estudios emprendió la excavación del yacimiento bajo la coordinación del arqueólogo Xosé Lois Vilar, subdirector del IEM. “Desde el inicio nos dimos cuenta de que había un gran potencial y fue emocionante descubrir que, en el entorno mismo de la viña, los materiales líticos aparecían en posición original y en un excelente estado de preservación”, explica el director de los trabajos de campo, Eduardo Méndez.

Abrieron la tierra por dos sitios y las entrañas empezaron a hablar a borbotones. Salieron piezas y más piezas, como palabras calladas durante océanos de tiempo. En tan sólo tres metros cuadrados contaron ciento diecinueve. Entre las apariciones, proliferaron hachas de mano bifaces, con forma de almendra, y machetes. “Sólo con eso podemos afirmar que son útiles de una industria achelense que, en el peor de los casos, tiene 250.000 años de antigüedad, pero quizá, cuando logremos una datación más precisa, la cifra llegue a ser muy superior”.

El descubrimiento de este instrumental del Paleolítico Inferior en su estado original proporciona una información que Méndez califica como “inédita” en Galicia y que puede pulverizar algunos mitos. El yacimiento de O Cabrón, si se confirma su datación, serviría para recuperar para la investigación una parcela del conocimiento, este arco temporal remoto, de la que los estudiosos gallegos habían desistido, en cierto modo.

“Cuando se excavó el yacimiento de As Gándaras de Budiño, en 1963, se hizo una datación errónea de 26.000 años de antigüedad. Ese dato, en el contexto del Paleolítico, llevó a la comunidad científica a interpretar el hallazgo como muestra del atraso secular de Galicia, porque mientras en otras partes de Europa el hombre prehistórico ya estaba pintando murales, aquí parecía que aún se estaba aprendiendo a tallar la piedra. Esa conclusión desanimó a muchos colegas, que prefirieron centrarse en el estudio de épocas más claras”, relata Méndez.

Queda por delante mucho trabajo de análisis en colaboración con la Universidade de Vigo y el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana de Burgos para averiguar para qué se empleaban estas herramientas cuyo destino último será el Museo de Pontevedra.

El Instituto de Estudos Miñonenes recupera más de 100 útiles de la industria achelense en las primeras excavaciones

El Instituto de Estudos Miñoranos (IEM) localizó en el municipio de Arbo uno de los yacimientos más antiguos conocidos en Galicia, del Paleolítico Inferior, y que cuenta con la particularidad de que el material hallado se encontraba en su situación original, lo que permitirá a los expertos extraer información inédita sobre esta época en el contexto gallego. El lugar, conocido con el nombre de O Cabrón, entre las viñas que dominan el paisaje, fue descubierto hace aproximadamente unos dos meses por uno de los colaboradores del Instituto, el experto Manuel Ledo, quien encontró material lítico en la zona; y se estima que la antigüedad del material puede superar los 250.000 años.

Los primeros días tras realizar las labores de excavación iniciales se asomaron a la superficie las incipientes piezas prehistóricas.

En cuanto a los útiles localizados, se trata de objetos de las industrias achelenses, como pueden ser bifaces –hacha de mano con forma de almendra– y hendedores –otro tipo de hacha de mano–. La principal peculiaridad del hallazgo, según ha explicado el coordinador de la excavación y director de la sección de Prehistoria y Arqueología del IEM, Eduardo Méndez, reside en que, mientras en muchos yacimientos los útiles aparecen desplazados, en el caso del enclave de Arbo ‘se encuentran exactamente’ en su posición original, lo que supone contar con una ‘instantánea de la ocupación de ese yacimiento’. La actividad arqueológica en el punto comenzó con el adecentamiento de la zona en la que actuar, para descubrir los perfiles, y posteriormente se realizaron las primeras excavaciones, a poca profundidad. ‘Con ellas nos llevamos una sorpresa, ya que apareció material muy significativo’, ha afirmado. Durante los cuatro días –de f inales del mes de julio– que ha durado esta primera fase de prospecciones han aparecido más de un centenar de útiles, si bien, en el entorno del yacimiento –próximo a un viñedo– puede haber entre 500 y 600 piezas más. ‘En tres metros cuadrados abiertos han aparecido entre 116 y 119 piezas’, ha destacado Eduardo Méndez, constatando que se trata de una gran cantidad de material para el poco espacio estudiado. Entre los materiales se cuentan núcleos, lascas de cuarcita de diferentes tamaños, así como bifaces en perfecto estado de conservación.
NUEVOS TRABAJOS Este centenar de útiles localizados son registrados y serán estudiados en el laboratorio del propio Instituto de Estudos Miñoranos. En septiembre, técnicos del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (de Soria), se encargarán de realizar, en sus propios laboratorios, procedimientos físicos para datar el yacimiento con concreción. Para ello, emplearán una técnica denominada OSL –Luminiscencia Opticamente Simulada–. Ese mismo mes también se retomarán las tareas de excavación, con una campaña que podría durar hasta dos semanas y se realizaría de forma continuada. Según ha explicado Méndez, las primeras labores de excavación se han realizado, una vez obtenido el correspondiente permiso de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia, con la colaboración material de la Universidade de Vigo, que aportó materiales técnicos, y la colaboración científica de Manuel Santoja, coordinador del Área de Arqueología Económica y Espacial del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana de Burgos. El equipo encargado del proyecto está a cargo de la Sección de Arqueología del Instituto de Estudos Miñoranos bajo la dirección del arqueólogo Xos Lois Vilar. Los trabajos de campo están coordinados por Eduardo Méndez Quintas, y el equipo está integrado por Andrea Serodio, Anxo Rodríguez, Carlos Méixome, Xilberte Manso y Roberto Rodríguez Álvarez.

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